Documentación
Organizaciones
OrganizacionesEl Decreto de creación del Bachillerato abreviado - 21 de noviembre de 1936- en su Artículo 2 dictaba:
"Art. 2 - Los alumnos para este Bachillerato serán reclutados, previa la selección señalada en el artículo siguiente, entre los candidatos propuestos por las organizaciones sindicales y juveniles que luchan contra el fascismo."
Para acceder al Instituto para Obreros, los muchachos y las jóvenes chicas tenían que presentar su afiliación y era el mismo sindicato, partido político, o agrupación juvenil antifascista el que respondía por ellos.
El futuro alumno pertenecía por lo común a humildes familias con fuerte arraigo republicano. Antes de entrar en el Instituto eran empleados de hostelería, modistas, obreros, aprendices, artesanos, campesinos, empleadas domésticas… asociados a organizaciones de izquierda: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y a los sindicatos: Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y Unión General de Trabajadores (UGT). La mayoría fueron presentados por las organizaciones juveniles mayoritarias: Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Federación Universitaria Escolar (FUE) y Juventudes Libertarias (JJLL). Sin olvidarnos de Mujeres Antifascistas y Mujeres Libres.
Las organizaciones formalizaban las propuestas de sus aspirantes para que los jóvenes realizaran las oportunas pruebas de admisión.
La FUE, una federación anterior a la Segunda República, desde la fecha del Decreto preparó aspirantes. Esta organización, con espíritu de reforma, luchaba por democratizar la enseñanza. Su carácter social estaba ligado a las reivindicaciones de la clase trabajadora. Los estudiantes de la FUE formaban un colectivo antifascista con capacidad y organización política. En el Instituto Obrero de Valencia consiguieron aunar a los estudiantes en sus filas, sin dejar cada uno de ellos de pertenecer a la organización que los había presentado.
El sindicato CNT, que ya en la primera convocatoria tuvo alumnado, para la segunda inició la preparación de los afiliados del Movimiento Libertario y lo hizo a través del Internado Durruti de Valencia, -pero también en el Instituto Ferrer de Madrid y en la Escuela de Guerra de Sarriá, se realizaron cursillos preparatorios-.
Las Juventudes Socialistas Unificadas estaban también representadas. Las Agrupaciones Mujeres Antifascistas y Mujeres Libres, orientaron a sus mujeres y consiguieron que accedieran a los Institutos.
"Art. 2 - Los alumnos para este Bachillerato serán reclutados, previa la selección señalada en el artículo siguiente, entre los candidatos propuestos por las organizaciones sindicales y juveniles que luchan contra el fascismo."
Para acceder al Instituto para Obreros, los muchachos y las jóvenes chicas tenían que presentar su afiliación y era el mismo sindicato, partido político, o agrupación juvenil antifascista el que respondía por ellos.
El futuro alumno pertenecía por lo común a humildes familias con fuerte arraigo republicano. Antes de entrar en el Instituto eran empleados de hostelería, modistas, obreros, aprendices, artesanos, campesinos, empleadas domésticas… asociados a organizaciones de izquierda: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y a los sindicatos: Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y Unión General de Trabajadores (UGT). La mayoría fueron presentados por las organizaciones juveniles mayoritarias: Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Federación Universitaria Escolar (FUE) y Juventudes Libertarias (JJLL). Sin olvidarnos de Mujeres Antifascistas y Mujeres Libres.
Las organizaciones formalizaban las propuestas de sus aspirantes para que los jóvenes realizaran las oportunas pruebas de admisión.
La FUE, una federación anterior a la Segunda República, desde la fecha del Decreto preparó aspirantes. Esta organización, con espíritu de reforma, luchaba por democratizar la enseñanza. Su carácter social estaba ligado a las reivindicaciones de la clase trabajadora. Los estudiantes de la FUE formaban un colectivo antifascista con capacidad y organización política. En el Instituto Obrero de Valencia consiguieron aunar a los estudiantes en sus filas, sin dejar cada uno de ellos de pertenecer a la organización que los había presentado.
El sindicato CNT, que ya en la primera convocatoria tuvo alumnado, para la segunda inició la preparación de los afiliados del Movimiento Libertario y lo hizo a través del Internado Durruti de Valencia, -pero también en el Instituto Ferrer de Madrid y en la Escuela de Guerra de Sarriá, se realizaron cursillos preparatorios-.
Las Juventudes Socialistas Unificadas estaban también representadas. Las Agrupaciones Mujeres Antifascistas y Mujeres Libres, orientaron a sus mujeres y consiguieron que accedieran a los Institutos.





















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