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Anecdotario
Anécdotas
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AnécdotasLos relatos breves que se cuentan como un hecho curioso, simpático, o como si fueran una aventura, un cuento o una situación inusual, es historia narrada desde los pequeños detalles: desde la anécdota. En el Instituto Obrero de Valencia ocurrieron varios de estos circunstanciales sucesos, que aportan información; desde la metodología aplicada, a la vida cotidiana o la realidad bélica que los alumnos vivieron.
PROFESORES
Las primeras anécdotas recordadas son sobre sus admirados profesores.
En una ocasión Enrique Rioja lo Bianco, en una de las excursiones que realizaron, encontró un escorpión, lo cogió para mostrarlo y explicar las características del arácnido, pero antes que esto ocurriera sintió su picadura, entonces se mordió la herida del dedo donde tenía incrustado el aguijón venenoso, escupió el aguijón y realizó la siguiente reflexión. Me hubiera gustado enseñaros su anatomía, pero os he enseñado como os podéis librar de una peligrosa picadura.
El alumno Agustín Quiles no conseguía resolver por sí mismo un problema de cálculo sobre la velocidad de la luz. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a la habitación del profesor que, amablemente, salió para atenderle. Juntos se fueron a una clase y en la enorme pizarra estudiaron el problema. El profesor, Rafael Cartes, de la asignatura de Geografía e Historia, iba en pijama. Eran más de las dos de la mañana.
Francisco Santana fue testigo de esta situación: Estábamos discutiendo afanosamente durante la comida todos los compañeros y el profesor, sobre la refracción de la luz. El tono entre nosotros iba subiendo, no conseguíamos ponernos de acuerdo. Cuando la conversación se elevó a términos excesivos, el director don Eugenio García Lomas -profesor de Lengua francesa- se acercó a nuestra mesa. Al enterarse del tema de discusión nos dijo: señores sigan discutiendo porque de la discusión sale la luz.
Siguiendo con Eugenio García Lomas, cuando fue director de Instituto se dirigió en el acto inaugural del curso con estas palabras. La República quiere que la cultura llegue a todos los ciudadanos y ciudadanas. Ahora lo primero que se ve cuando se llega a un pueblo es la iglesia. Es necesario que a partir de este nuevo tiempo, el edificio más importante en todos los pueblos y ciudades de este castigado país sea la escuela.
El hijo de Manuel Núñez de Arenas, profesor de Lengua Francesa, fue el protagonista de este contratiempo recordado por varias alumnas: Nos dirigíamos al comedor, bajábamos por las escaleras como siempre, con cierta prisa por empezar a comer. El hijo de don Manuel, un niño de unos 12 años, metió su cabeza entre los barrotes de la barandilla. Su padre, impidió que nadie le ayudara diciéndole: si tú solo has metido la cabeza, tú solo la tienes que sacar. Al rato el niño llegó al comedor y don Manuel le dijo, procura en la vida no meter la cabeza de donde no puedas sacarla.
La alumna María Luisa Pérez, en un trabajo en la clase de Nuñez de Arenas, puso usar con h. El profesor le dijo que estaba mal, que con hache era un soldado austriaco y ella le contestó con simparía y respeto que estaba mal según se miraba ya que si Húsar era un soldado austriaco, la palabra simplemente no estaba en el sitio correcto, pero que no lo olvidaría nunca.
PERIODICO MURAL
Varias anécdotas se pudieron leer en el periódico mural. Dos de ellas son las siguientes:
El profesor Federico Portillo, que se había casado en el transcurso del primer semestre y que vivía con su mujer en el edificio del Instituto, a los pocos meses decidieron separarse. Algún estudiante, aprovechando la letra de la popular bulería, Pídeme que coja el sol, y la estrofa que dice: cadenas de hierro, por ti yo sería, capaz de romper, escribió: cadenas de hierro Portillo sería capar de romper…
También en el mural se pudo leer una nota con tono machista, que dio pie para hablar de la igualdad. Una de las chicas tenía abundante pecho y en el tablón, con mal gusto, algún chico puso “En qué se parece la compañera (¿?) y un triangulo rectángulo: Fácil en que los dos tienen ca-tetos.”
EL EDIFICIO
El edificio del Instituto, antiguo colegio de los Jesuitas, no estaba del todo acondicionado para su inauguración y varios jóvenes, chicos y chicas, se presentaron para poner todo en marcha, ayudando en carpintería, limpieza, sacando escombros, poniendo cristales…De sus testimonios sabemos los cambios que se hicieron en la rehabilitación. Entre otras mejoras se construyeron dormitorios. Anteriormente eran celdillas con puertas de tela metálica, ya que los jesuitas controlaran hasta la intimidad de sus educandos, esto les hizo valorar lo que la República estaba haciendo por ellos.
En las aulas había retratos de intelectuales y de revolucionarios. La frase que se incluía en un cuadro mural de una de ellas era sobre la Revolución Mexicana: ¡Viva Zapata y la masa obrera y campesina!
El club disponía de juegos de entretenimiento educativos, el ping pong (concentración), ajedrez y damas (practicas de inteligencia) y gramófono (cultura musical).
ALUMNOS
Los primeros días de julio de 1937, el Comisario-director Enrique Rioja llamó al alumno Ángel Pozo Sandoval para indicarle que, en nombre de sus compañeros, tendría el honor de saludar al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que se estaba celebrando en el Ayuntamiento. Fue un ejemplo solidario de los intelectuales antifascistas, llegados de todo el mundo, en ayuda de la República en guerra contra el fascismo. El alumno dijo: Es una obra de la República, que da a la clase obrera la posibilidad de acceder a la Universidad por primera vez en el mundo, y nosotros trataremos de responder. La juventud obrera está demostrando la capacidad intelectual del pueblo gracias a su esfuerzo y a que la República creara estos centros de Segunda Enseñanza intensivos para elevar el nivel cultural de los trabajadores. Camaradas. ¡Viva la cultura y abajo el fascismo!
Algunos alumnos hacían instrucción militar, estaban en guerra, e inventaban canciones para envalentonarse cuando marchaban hacia el campo de Vallejo. Luís Jordán recordaba esta “Somos el pelotón de los huevos y como los huevos tan caros están. No pasaran. ¡No pasaran!” Tenían 16 años.
PROFESORES
Las primeras anécdotas recordadas son sobre sus admirados profesores.
En una ocasión Enrique Rioja lo Bianco, en una de las excursiones que realizaron, encontró un escorpión, lo cogió para mostrarlo y explicar las características del arácnido, pero antes que esto ocurriera sintió su picadura, entonces se mordió la herida del dedo donde tenía incrustado el aguijón venenoso, escupió el aguijón y realizó la siguiente reflexión. Me hubiera gustado enseñaros su anatomía, pero os he enseñado como os podéis librar de una peligrosa picadura.
El alumno Agustín Quiles no conseguía resolver por sí mismo un problema de cálculo sobre la velocidad de la luz. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a la habitación del profesor que, amablemente, salió para atenderle. Juntos se fueron a una clase y en la enorme pizarra estudiaron el problema. El profesor, Rafael Cartes, de la asignatura de Geografía e Historia, iba en pijama. Eran más de las dos de la mañana.
Francisco Santana fue testigo de esta situación: Estábamos discutiendo afanosamente durante la comida todos los compañeros y el profesor, sobre la refracción de la luz. El tono entre nosotros iba subiendo, no conseguíamos ponernos de acuerdo. Cuando la conversación se elevó a términos excesivos, el director don Eugenio García Lomas -profesor de Lengua francesa- se acercó a nuestra mesa. Al enterarse del tema de discusión nos dijo: señores sigan discutiendo porque de la discusión sale la luz.
Siguiendo con Eugenio García Lomas, cuando fue director de Instituto se dirigió en el acto inaugural del curso con estas palabras. La República quiere que la cultura llegue a todos los ciudadanos y ciudadanas. Ahora lo primero que se ve cuando se llega a un pueblo es la iglesia. Es necesario que a partir de este nuevo tiempo, el edificio más importante en todos los pueblos y ciudades de este castigado país sea la escuela.
El hijo de Manuel Núñez de Arenas, profesor de Lengua Francesa, fue el protagonista de este contratiempo recordado por varias alumnas: Nos dirigíamos al comedor, bajábamos por las escaleras como siempre, con cierta prisa por empezar a comer. El hijo de don Manuel, un niño de unos 12 años, metió su cabeza entre los barrotes de la barandilla. Su padre, impidió que nadie le ayudara diciéndole: si tú solo has metido la cabeza, tú solo la tienes que sacar. Al rato el niño llegó al comedor y don Manuel le dijo, procura en la vida no meter la cabeza de donde no puedas sacarla.
La alumna María Luisa Pérez, en un trabajo en la clase de Nuñez de Arenas, puso usar con h. El profesor le dijo que estaba mal, que con hache era un soldado austriaco y ella le contestó con simparía y respeto que estaba mal según se miraba ya que si Húsar era un soldado austriaco, la palabra simplemente no estaba en el sitio correcto, pero que no lo olvidaría nunca.
PERIODICO MURAL
Varias anécdotas se pudieron leer en el periódico mural. Dos de ellas son las siguientes:
El profesor Federico Portillo, que se había casado en el transcurso del primer semestre y que vivía con su mujer en el edificio del Instituto, a los pocos meses decidieron separarse. Algún estudiante, aprovechando la letra de la popular bulería, Pídeme que coja el sol, y la estrofa que dice: cadenas de hierro, por ti yo sería, capaz de romper, escribió: cadenas de hierro Portillo sería capar de romper…
También en el mural se pudo leer una nota con tono machista, que dio pie para hablar de la igualdad. Una de las chicas tenía abundante pecho y en el tablón, con mal gusto, algún chico puso “En qué se parece la compañera (¿?) y un triangulo rectángulo: Fácil en que los dos tienen ca-tetos.”
EL EDIFICIO
El edificio del Instituto, antiguo colegio de los Jesuitas, no estaba del todo acondicionado para su inauguración y varios jóvenes, chicos y chicas, se presentaron para poner todo en marcha, ayudando en carpintería, limpieza, sacando escombros, poniendo cristales…De sus testimonios sabemos los cambios que se hicieron en la rehabilitación. Entre otras mejoras se construyeron dormitorios. Anteriormente eran celdillas con puertas de tela metálica, ya que los jesuitas controlaran hasta la intimidad de sus educandos, esto les hizo valorar lo que la República estaba haciendo por ellos.
En las aulas había retratos de intelectuales y de revolucionarios. La frase que se incluía en un cuadro mural de una de ellas era sobre la Revolución Mexicana: ¡Viva Zapata y la masa obrera y campesina!
El club disponía de juegos de entretenimiento educativos, el ping pong (concentración), ajedrez y damas (practicas de inteligencia) y gramófono (cultura musical).
ALUMNOS
Los primeros días de julio de 1937, el Comisario-director Enrique Rioja llamó al alumno Ángel Pozo Sandoval para indicarle que, en nombre de sus compañeros, tendría el honor de saludar al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que se estaba celebrando en el Ayuntamiento. Fue un ejemplo solidario de los intelectuales antifascistas, llegados de todo el mundo, en ayuda de la República en guerra contra el fascismo. El alumno dijo: Es una obra de la República, que da a la clase obrera la posibilidad de acceder a la Universidad por primera vez en el mundo, y nosotros trataremos de responder. La juventud obrera está demostrando la capacidad intelectual del pueblo gracias a su esfuerzo y a que la República creara estos centros de Segunda Enseñanza intensivos para elevar el nivel cultural de los trabajadores. Camaradas. ¡Viva la cultura y abajo el fascismo!
Algunos alumnos hacían instrucción militar, estaban en guerra, e inventaban canciones para envalentonarse cuando marchaban hacia el campo de Vallejo. Luís Jordán recordaba esta “Somos el pelotón de los huevos y como los huevos tan caros están. No pasaran. ¡No pasaran!” Tenían 16 años.
Mapa satelital de Google de la ubicación en el callejero actual de la Avinguda de l'Institut Obrer de València


