Un hermoso sueño compartido

Asociación Cultural
Instituto Obrero

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SábadoMayo19 ,2012
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Historia de los Institutos Obreros

Manuel Azaña Díaz, (Alcalá de Henares 1880 - Montauban, Francia 1940),  el 21 de noviembre de 1936 rubricó en Barcelona el Decreto de creación de los Institutos para Obreros de Segunda Enseñanza, aplicándose en  primer lugar en la ciudad de Valencia. En el inicio del texto se recogían los fundamentos básicos de organización y los requisitos para el ingreso con grandes novedades para los jóvenes ciudadanos y ciudadanas, que no habían podido acceder a una educación secundaria por falta de recursos económicos, se abría la primera convocatoria para 150 plazas.

Es preocupación del Gobierno de la República, en consonancia con las nuevas orientaciones de la enseñanza, el recoger y encauzar la mejores inteligencias del pueblo”.  Comenzó así lo que el Ministerio de Instrucción Publica definió, en el mismo Decreto del 21 de Noviembre de 1936, (Gaceta de la República, 328, 23 de noviembre, 765.) dentro de un proyecto cultural dinámico:
Un ensayo encaminado a que puedan alcanzar rápidamente los beneficios de la enseñanza superior las mejores capacidades que, habiendo sobrepasado la edad escolar para los estudios secundarios, ofrezcan la garantía de su absoluta lealtad a los principios que el pueblo español defiende con las armas”.
El proyecto pedagógico estaba dirigido a formar a los mejores estudiantes entre los obreros,  mayores de quince años, con capacidad de asumir un bachiller concentrado en cuatro semestres y, en internado mixto. Para ello se realizaron unas pruebas de aptitud. El aval de alguno de los sindicatos, Unión General de Trabajadores (UGT), Confederación Nacional del Trabajo (CNT), Mujeres Antifascistas, o por las organizaciones juveniles antifascistas, era determinante para la aceptación de la solicitud. En los exámenes los aspirantes tenía que demostrar la capacidad intelectual, la aptitud y la desenvoltura ante un tribunal que incluía alguno de los catedráticos que más tarde serían sus maestros.
A los candidatos aptos, ya estudiantes del Instituto Obrero de Segunda Enseñanza, se les retribuía con una compensación económica igual a la que ellos aportaban con su trabajo, antes de entrar en el Instituto a la economía familiar. Como se detalla en el artículo 9º, de la orden de 24 de noviembre de 1936, donde el Ministerio concede “las indemnizaciones mensuales que a continuación se detallan”.  Estas indemnizaciones, según el listado de la Gaceta de la República, referente a la primera y segunda convocatoria del Instituto Obrero de Valencia (IOV), variaban desde 30 hasta 300 pesetas en los alumnos y entre 30 y 150 pesetas en las alumnas. El abono de las cantidades se establecía como verdaderas pensiones de estudio mediante nomina mensual.
Los edificios elegidos para albergar los Institutos, -el de Valencia ubicado  en el antiguo Colegio de los Jesuitas en la actual avenida Fernando el Católico-, eran de una construcción que sobresalía en calidad y situación. Aún en estas condiciones, el Gobierno los adecuó, sin escatimar gastos, para acoger en internado a los alumnos y alumnas disponiendo en ellos las mejores condiciones higiénicas y sanitarias, deportivas, sociales y sobre todo académicas. Las características de esos Institutos, superarían en la actualidad al más moderno centro de enseñanza, con el valor añadido de estar creados en guerra.

Características de los edificios

  • Club, juegos de mesa, ping pong, damas, ajedrez
  • Biblioteca, prensa diaria nacional e internacional
  • Comedor
  • Conserjería
  • Laboratorio
  • Enfermería
  • Sala de reuniones
  • Sala de conferencias
  • Dormitorios de dos y tres camas
  • Servicio de lavandería
  • Camareras
  • Servicio de mantenimiento, limpieza, jardinero
  • Administración, secretaría, habilitado


Características de la enseñanza

  • Bachiller intensivo en cuatro semestres, con plena validez académica
  • Gratuidad absoluta
  • Internado mixto
  • Coeducación
  • Indemnizaciones económicas
  • Tiempo libre
  • Cine científico
  • Profesores de guardia
  • Idiomas: Francés e Inglés
  • Equipo de gimnasia mixto
  • Monitor de deportes: tenis, fútbol, boxeo, cesta punta, baloncesto
  • Coro
  • Excursiones culturales
  • Clases al aire libre
  • Conferencias
  • Participación del alumnado en el Claustro
  • Material escolar a cargo del Ministerio
  • Servicio médico


El Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Jesús Hernández Tomás, (Murcia 1907 - México 1971), en la inauguración realizada en el Salón de Actos del Instituto Escuela de Valencia, desde ese momento compartido con el IOV,  el 31 de enero de 1937 dijo:
Ved pues, con cuanta alegría  se me presenta  la oportunidad de servir a los que están en la fábrica, en el taller, en la mina y en el campo, con qué afán, con qué cariño, con qué gozo y con qué fe, no he de bajar a bucear allí, para extraer de entre aquellas mentalidades las que pueden constituir la savia de una España nueva (…) esta necesidad tan sentida por nosotros de los Institutos para Obreros”.
El extenso discurso del ministro se recogió en toda la prensa leal. Frente Rojo, tituló: “La cultura y los conocimientos superiores han sido entregados a los trabajadores. Pueblo y estudiantes, confundidos en un solo entusiasmo, aclaman fervorosamente esta creación de la República democrática”.
Siete meses después de iniciada la guerra civil, el 1 de febrero de 1937, se inician las clases de Bachillerato abreviado para trabajadores con aptitudes en el Instituto para Obreros de Segunda Enseñanza de Valencia. El Ministerio de Instrucción Pública en ese momento era uno de los que disponía de mayor presupuesto del Gobierno.
El IOV reunía unas condiciones, favorecidas por la situación de España en plena contienda, que se enriqueció con la visita de la intelectualidad de la época establecida en Valencia como capital provisional del Estado.  El excelente plantel del profesorado ayudó a crear un ambiente cultural dentro de sus aulas con una metodología activa y una enseñanza intensiva. La labor del Claustro, educando científica y técnicamente, velando por los intereses formativos del alumnado, explicando y correspondiendo a las cuestiones formuladas por los estudiantes, a las inquietudes y dudas surgidas, respondiendo las preguntas y dando aclaraciones, siempre que fueran necesarias. Así cómo el hecho de que los profesores convivieran con los alumnos llegó a establecer, en algunos aspectos, una relación de familia.
Se pretendía formar un nuevo modelo de ciudadanos con un concepto de progreso donde se integrara la igualdad, la tolerancia, los sentimientos humanos y solidarios brotados del pueblo, al servicio del Estado republicano, creando una élite obrera de cerebros útiles para la reconstrucción de España.
Los alumnos adquirieron el compromiso con el estudio y un espíritu de superación y de compañerismo solidario ante los retos intelectuales impuestos, que fue la fórmula mágica para que el proyecto-ensayo fuera más que positivo y se crearan Institutos en otras ciudades: Sabadell (marzo, 1937), Barcelona, Madrid (mayo. 1937) y Alcoy (diciembre, 1937) que no llegó a iniciar las clases, aún disponiendo de todo lo necesario e incluso anunciada en la prensa local su próxima apertura. Y los proyectos frustrados de  Gijón y Santander.
En abril de 1938 el cargo de ministro pasó al anarquista Segundo Blanco González (Gijón 1899 - México 1957), cuando el ministerio se denomina de Instrucción Pública y Sanidad. El Subsecretario sería el pedagogo libertario y anarcosindicalista catalán Joan Puig i Elías (Sallent, Barcelona 1898 - Porto Alegre, Brasil 1972), que continuó respaldando el proyecto.
Lo que el futuro prometía a los estudiantes, si se ganaba la guerra, era motor motivador de ilusiones. Sabían lo que querían, reconstruir el país. Entendían la misión, que ellos también se imponían y que estaban en el camino de conseguir. El Bachiller en cuatro semestres y el paso directo a la Universidad. El atractivo papel, asumido por los alumnos y alumnas, era el de trabajadores intelectuales, con ideales libres para ayudar a construir el mundo del futuro, desterrando la amenaza de la opresión que suponía el fascismo.
Educar y dotar de una amplia cultura a los jóvenes alumnos-obreros, era una tarea ambiciosa, pero también una necesidad del joven pueblo-trabajador que asumió la misión dando lo mejor de ellos, y en muchos casos por las circunstancias bélicas, hasta la vida.  
Los alumnos de los Institutos Obreros, entendieron la importancia de ser privilegiados estudiantes. Tres cursos semestrales consiguieron completarse en Valencia. La presencia femenina en las convocatorias era cada vez más numerosa, al mismo tiempo que muchos de los alumnos se iban como voluntarios al Ejército Popular. La cuarta convocatoria se llegó a examinar y se nombraron a los elegidos… pero la guerra terminó.


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SOLICITA LA EXPOSICIÓNA través del programa cultural del SARC de la Diputación de Valencia, con la referencia: Temáticas (Instituto Obrero A.C.) o contacta con nosotros
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